martes, 19 de octubre de 2010

Libros interesantes sobre Miguel Hernández

Esta semana y la que viene estaremos trabajando paralelamente a nuestro proyecto, otro sobre Miguel Hernánadez. En nuestra clase estamos aprendiéndonos a través de pictogramas el poema de Yo quisiera, quisiera, pero además estamos aprendienndo un montón de cosas sobre su vida. Una forma muy fácil de saber cómo vivió Miguel Hernández es a través de esta poesía de la que vamos a realizar una representación gráfica para la próxima semana. Este es el trocito que los niños de 3 años vamos a hacer:
MIGUEL HERNÁNDEZ PARA NIÑOS

¡SE VISTE EL MUNDO DE FIESTA!
LLEGA A ORIHUELA EL RETOÑO,
UN CLARO DÍA DE OTOÑO,
A UNA FAMILIA MODESTA.

SIEMPRE ESTÁ EN PIE MUY TEMPRANO.
CUIDA EN LA SIERRA ORIOLANA
LAS CABRAS CADA MAÑANA:
TIENE QUE ECHAR UNA MANO.

Además vamos a ver algún libro adaptado para niños de él, os recomiendo que si podéis lo saquéis de la biblioteca para leerlo con vuestros niños.

Esta semana veremos el el Miguel Hernández Pastor de sueños. En las páginas de este libro conocerás a Miguel Hernández, un niño aún, un poeta cabrero que contagia a pequeños y grandes con su risa ancha y prodigiosa. Todavía tiene por delante un futuro lleno de dudas y oscuridad, pero nada podrá evitar que los versos de Miguel se llenen de luz.
Además también veremos "Dos cuentos para Manolillo", que como tuve el placer de estar el curso pasado en un cole muy cerquita de Orihuela, en el colegio RIO SEGURA de Beniel, pude vivir de cerca este centenario y aprovechar todo lo que aprendí para llevarlo a cabo en mi aula. Carmen y Ana, por cierto, lo del potro obscuro voy a probarlo con mis niños a ver qué tal lo hacen, ya os contaré como queda. Un saludo.


Este libro fue confeccionado a mano por el poeta en la Cárcel de Alicante, con los dos cuentos —El potro obscuro y El conejito— que escribió, dibujó y encuadernó como regalo para su hijo Manuel Miguel. En la cárcel se los entregó a su esposa, Josefina Manresa, que los mantuvo inéditos mientras vivieron ella y su hijo, con quien tantas veces los leyó. Las huellas de las lágrimas de Manuel Miguel quedan como borrones entre sus páginas.